Rastreando a nuestros ancestros estelares
5 de Julio de 2023

Un equipo de astrónomos de Japón y China descubrió una extraña estrella flotando en los confines de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Al detenidamente su composición química, los astrónomos creen haber haber encontrado un tesoro galáctico. ¿Podría tratarse del pariente estelar de una de las primeras estrellas en formarse en el Universo? ¡Vamos a averiguarlo!

Durante casi cien mil años posteriores al Big Bang, nuestro Universo fue un lugar frío y oscuro, compuesto principalmente de átomos de hidrógeno y helio. Cien millones de años más tarde, las regiones densas de estos átomos comenzaron a colapsar bajo la influencia de la gravedad, dando origen a las primeras galaxias y estrellas.

Los científicos suponen que la primera generación de estrellas, también conocida como estrellas de Población III, eran extremadamente masivas, superando en más de cien veces la masa de nuestro Sol. Estas gigantes estelares habrían tenido una vida breve y podrían haber explotado por completo sin dejar rastro alguno para su estudio. Los astrónomos creen que investigar los gases liberados por estas explosiones estelares es crucial para rastrear las primeras estrellas del Universo.

Los gases expulsados por las explosiones de las primeras estrellas masivas formaron parte de la siguiente generación de estrellas, conocida como generación dos o Población II. Así como nosotros llevamos la huella genética de nuestros ancestros, esta generación estelar también porta las marcas químicas de las estrellas de la Población III. En consecuencia, una estrella de segunda generación con la huella química de su predecesora de primera generación podría proporcionar información valiosa sobre las estrellas primigenias del Universo.

Los científicos creen que la mayoría de las estrellas de la segunda generación también explotaron como supernovas, borrando cualquier indicio de las estrellas primeras. Los astrónomos han estado buscando estrellas de la segunda generación que hayan podido sobrevivir hasta nuestros días, pero con poco éxito. No obstante, parece que su suerte ha cambiado.

Mientras buscaban las estrellas más antiguas de la Vía Láctea utilizando el telescopio de exploración chino LAMOST y el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ), los astrónomos se encontraron con un objeto al que denominaron LAMOST J1010+2358. Esta peculiar estrella se ubica a 3000 años luz de la Tierra, en la dirección de la constelación de Leo, y es ligeramente menos masiva que nuestro Sol. Tras un minucioso estudio de su composición química, los astrónomos descubrieron que posee la huella química esperada de una estrella de primera generación. Este es el indicio más claro hasta la fecha de la existencia de estrellas extremadamente masivas en la primera generación, con una masa 140 veces superior a la del Sol.

Dato curioso

Este hallazgo reviste una gran importancia, ya que se trata del primer indicio inequívoco de una estrella masiva de primera generación encontrado hasta ahora. Con ello se confirma la teoría de que, en los inicios del Universo, se formaron estrellas de una masa considerable, llegando a ser 140 veces más grande que la de nuestro Sol.

This Space Scoop is based on a Press Release from NAOJ .
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